Prohibición al lolicon, por qué? si es algo inofensivo!!!

viernes 9 de julio de 2010


En la actualidad se conocen muchos y diferentes géneros del anime, pero todos ellos vinculados a sus tres ramas principales, el shounen, el seinen y el shoujo, de ahí parten los demás, con algunas relaciones, modificaciones e incluso fusiones pueden llegar a cautivar a los televidentes; en Japón frecuentemente se realizan encuestas de popularidad hacia estos géneros, las cuales buscan mejorar o implementar cambios en ellos. Uno de estos, derivado del shoujo y entrelazado con los slice o live y las comedias es el lolicon, derivado de la palabra francesa Lolita que significa niña pequeña y del abreviado inglés complex, tenemos el famoso complejo por las niñas pequeñas, ese amor no correspondido de los adultos por las colegialas, muy visto es las series de anime japonesas. En Osaka planean abolir este género ya censurado y terminar con sus publicaciones, además de prohibir el uso de personajes menores de edad en cualquier tipo de animación.

En vista del suceso evidente que se aproxima, debemos tomar una posición defensiva para evitar una catástrofe, como lo es el anterior argumento, muchas ideas vienen a la mente de los amantes del lolicon al escuchar la palabra cancelación, pero hemos de aceptar el hecho de que es algo inevitable para el pueblo japonés usar menores en sus animaciones. Primero la mayoría de la población identificada con el fenómeno del anime son menores de edad, cosa que siempre ha preponderado en su estilo de atraer a un público que se sienta identificado con los personajes de sus series favoritas; segundo, desde tiempos inmemorables las personas del Japón han sentido este afecto especial de protección hacia las niñas y niños, por ejemplo, en la época sengoku, era común que los samuráis tuvieren a su cuidado niñas menores de edad y no era visto de mala manera ni de forma pervertida, claro que a través de los años este amor de tipo filial se ha trastornado hacia algo más erótico, pero eso ya es culpa de las nuevas generaciones.

Siguiendo con la numeración tenemos como tercer argumento la paranoia social que vive Japón, cosa que lleva a los autores del género a explorar otras culturas y adquirir por diferentes medios, conocimientos que ayuden a progresar sus obras, motivo por el cual captan datos de distintas partes del mundo y no solo de la cultura propia, así que cualquier cosa diferente que ven los más recatados es considerada un insulto y debería eliminarse de su país; tercero, al ser Japón un país de viejos y al faltar esa presencia infantil tan necesaria en las culturas, además al los niños tener una vida tan ocupada y difícil como la de los adultos, estos mismos son considerados adultos y tratados como tal, entonces se miran con un morbo diferente al que debería mirárseles. En adición, la reforma de modernidad hecha por el Japón y su alto índice tecnológico traen consigo mayor información y con ella mayor deseo por aprender, es cuando los infantes cambian de su rol de espectadores por practicantes y consiguen generar malentendidos.

Así vemos malinterpretado un amor fraternal, un cariño cuidadoso, por un deseo sexual, una atracción ilícita, pero podemos estar tranquilos las leyes que intentan efectuar los funcionarios del Japón jamás llegaran a ser posibles, pues la mayor parte del movimiento de su economía es gracias a la industria del anime, en especial aquellos marginados que les gusta ver las cosas que ellos llaman prohibidas. El intento es pobre y erróneo, malentienden las intenciones del autor y no dejan progresar el arte, no es una amenaza ni nada de que preocuparnos, el lolicon prevalecerá sobre la adversidad, y se erigirá firme como lo ha venido haciendo todos estos años.